domingo, 26 de mayo de 2013

MADUREZ



En la INDIA se enseñan las “Cuatro Leyes de la Espiritualidad:

La primera dice: “La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. 

La segunda ley dice: “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de  otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: “En cualquier momento que comience es el momento correcto”. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última: “Cuando algo termina, termina”. Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. 

Leyendo esto irremediablemente echo la vista atrás y me acuerdo de las personas que han llegado de una u otra forma a mi vida: amigos, compañeros, colegas, parejas, camaradas, compinches, confidentes, personas que eran totalmente desconocidas, algunas que pasaron por mi vida de forma apresurada, otras que se sentaron a tomar café, otras con las que compartí mesa y mantel y aquellas con las que al día de hoy aún siguen formando parte de mi esencia. Todas, absolutamente todas tienen algo en común y es que de todas aprendí y aún sigo aprendiendo algo, todas, la mayoría sin saberlo, son maestras de mi vida que me han impartido esa materia a veces tan gratificante y otras no tanto llamada experiencia.

Todos los acontecimientos habidos en mi vida han pasado por que tenían que pasar. Si soy sincero conmigo mismo puedo ver como todo aquello que en algún momento achacaba a la mala suerte no era sino acontecimientos de los que inconscientemente sacaba provecho por que me han ido haciendo madurar, conocerme, saber valorar a las personas, hacerme saber el rumbo al que quiero dirigir mi vida. Ser consciente de todo ello hace que el viaje sea mucho más gratificante y placentero pues ya el pasado no inquieta, sino que simplemente se recuerda como algo que pasó porque tenía que pasar y del que siempre, aunque muchas veces no conscientemente, he sacado beneficio para mi persona.


Siempre me he considerado bastante inmaduro, quizá por que yo sea un fruto de lenta maduración pero quizá es por que haya tenido que ser así, por que mi momento óptimo de madurez llegue cuando sea plenamente consciente de su pleno disfrute, de su máximo beneficio y porque en realidad a pesar de saber que siempre hay sol haya querido permanecer agazapado a la sombra, esperando el momento ideal pero como dijo Paulo Coelho y mi querida luz de luna me recordó no hace mucho: ¡“Si permanezco esperando el momento ideal, nunca saldré de donde esté, es preciso un poco de locura para dar el próximo paso”! Esto viene a ser reflejo de que todo comienza cuando debe comenzar, ni antes ni después, que ese “poco de locura” al que se refiere Paulo Coelho cada uno ha de ser consciente de que en momento puede y debe ser preciso para dar ese próximo paso.



Hace ya más de tres años atrás mi luz de luna me dedicó esto junto con un hermoso regalo: “El año 2010 será un año mágico, la luna te sonreirá todos los días y no te faltará una flor”. Y así fue, el 2010 fue un año especial, increíblemente mágico en el que sentí no sólo la sonrisa de la luna sino las caricias de las estrellas, la fuerza del sol y las caricias y mimos de los arcoiris que nacían después de un poco de lluvia, sólo hay que repasar la actividad de este blog en dicho año para ratificarlo.



El 2010 terminó, simplemente terminó y dejo cientos de flores a su paso, hoy recuerdo aquel año y los posteriores hasta el presente. El día de hoy también terminará y el río de la vida continuará su curso por el cauce que con el paso del tiempo ha ido horadando en multitud de terrenos enriqueciendo los mismos al tiempo que se desarrollaba, crecía y se sentía dueño y señor de si mismo.

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