viernes, 25 de diciembre de 2009

DE HIJUEPUTAS, NAVIDADES, PRINCESAS Y OTRAS DIVAGACIONES




Un millonario promueve una fiesta en una de sus mansiones, y en un determinado momento, pide silencio, la música para y dice, mirando hacia la piscina donde criaba cocodrilos australianos:

-El que logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis coches ¿Alguien se atreve?

Espantados, los invitados permanecen en silencio y el millonario insiste:

-El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis coches y mis aviones…. ¿Alguien se atreve?

El silencio impera y una vez más ofrece:

-El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis coches, mis aviones y mis mansiones.

En ese momento, alguien salta a la piscina. La escena es impresionante: Una lucha intensa, el hombre se defiende como puede, agarra la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles……

Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de arañazos, moratones y casi muerto.

El millonario se aproxima, lo felicita y pregunta:

-¿Dónde quiere que le entregue los coches?

-Gracias pero no quiero sus coches

Sorprendido el millonario pregunta:

-Los aviones, ¿Dónde quiere que se los entregue?

-Gracias, pero no quiero sus aviones

Extrañado por la reacción del hombre, el millonario pregunta:

-Y ¿las mansiones?

-Yo tengo una bella casa, no necesito de las suyas, puede quedarse con ellas….. no quiero nada que sea suyo

Impresionado el millonario pregunta:

-Pero si Ud. No quiere nada de lo ofrecido, entonces…¿qué es lo que quiere?

Y el hombre le respondió muy irritado:

-¡Encontrar al hijo de la gran puta que me empujó a la piscina!

Encontré este chiste surfeando por la red después de que casualmente el día anterior hubiera tenido una amena conversación sobre mi reciente pasado y haber escuchado unos cuantos “tontitos” ;-), De este chiste se podría sacar una conclusión, una especie de moraleja y es que somos capaces de realizar muchas cosas que a veces nosotros mismos ni creemos, por eso necesitamos un empujoncito en ciertos casos. Hasta alguna hija de puta es útil en nuestra vida, encontrarnos con algún ser así es parte de nuestro destino por lo que debemos de saber convivir con ellos.

Gracias al empujoncito cambié del vagón oscuro, viejo y nauseabundo en el que viajaba e inesperadamente me encontré con que en el siguiente vagón se encontraban juntas las personas que desde que empezó mi trayecto siempre habían estado conmigo y otras nuevas con las que me he sentido y me siento como si igualmente me hubiesen estado acompañando desde que mi viaje comenzara hace ya 41 años: Almudena, Carlota, Isidro, Mari Luz, Pepa, Ricardo, Sergio, Raul, Juan Antonio, Manoli, Maria, Oscar, Ana, Alvaro, Samuel.

Ahora viajo en un vagón alegre, joven, con luz, muchísima luz, colorido, un vagón tibio, donde se respira el calor de los que son como yo, buena gente, amantes de la sinceridad, de la risa, de la alegría, de la familia, de la navidad, de los detalles, de la amistad, del buen rollo, donde hay espacio para toda aquella persona que aporte algo positivo pero en el que las puertas y ventanas del mismo están cerradas a la falsedad, al egocentrismo, a la mezquindad y a los corazones negros de los que todo el mundo huye y nada más quieren volver a saber dejándolos abandonados a su triste destino.

Todos mis acompañantes no lo saben aún, pero entre todos me ayudaron a soltar de mi tren ese absurdo y podrido vagón que quedó parado en una vía muerta de un lúgubre paraje donde sólo crece mala hierba, donde ya no puede hacer daño ni a mi ni a los míos, mientras yo continuo camino en mi tren, sin tanto peso, donde va la gente con la que quiero viajar y con la que quiere viajar conmigo, atravesando montañas de ilusión y pequeños túneles donde al final siempre hay luz.

Me encanta la Navidad, y este año por fin vuelvo a vivirla con plena intensidad, 14 almas embelesados con Cortylandia, un tentempié en Casa Labra, un paseo de la mano por la Plaza Mayor, un sabroso bocadillo de calamares, pelucas de sonrisas para cabezas de espíritu joven y preciosas princesas, un café con dos cucharaditas de buena compañía y cortado con templada alegría, una fugaz visita al Palacio Real en tonos rojizos, un viejo espectáculo callejero, un templacuerpos en forma de chocolate con churros en San Gines, un paseo por el renovado Sol, la iluminada Gran Vía y el maravilloso Paseo del Prado, un día en un navideño Warner con estupendas personas, una foto para el recuerdo, la celebración del cumpleaños de un compañero de armas en una acogedora casa llena de buena gente, luces y adornos navideños, un décimo terminado en 94, una sorpresa en forma de Papa Noel para las Princesas y Príncipes de la Navidad, una nochebuena familiar sin añadidos indeseables, sentirme nuevamente joven, incluso a veces volver a sentirme un niño, disfrutar con mis chicas adornando ya no sólo la casa sino nuestras vidas, recibir felicitaciones, volver a felicitar, volver a saber de gente a la que jamás olvidé pero de las que me ausenté, alegrarme al saber que me perdonaban y entendían esa ausencia, volver a dialogar, volver a reír, no sentir frío aunque estemos bajo cero, una navidad de nieve, de gestos, de caricias, de ilusión, de amor.

Acaba ya el 2009 y va siendo hora de hacer balance del mismo y la balanza se inclina sin duda alguna hacia el lado positivo, ha sido el 2009 un año muy duro pero del que he salido reforzado, del que de todo lo malo he aprendido, un año de importantes decisiones, de esperanza, de reencuentros, de conocimiento, de plenitud, para hacer un símil muy resumido podría decir que el 2009 es una antigua película de Disney: un argumento triste con un maravilloso y feliz final.

La Navidad al igual que la normalidad y la estabilidad vuelven a instalarse en mi vida, despierto suavemente las ilusiones que tenía desde hace tiempo tristemente aletargadas, hago cosquillas al alma, susurro versos a la vida y suspiro cálidamente al corazón.




!!! FELIZ NAVIDAD ´09 !!!

domingo, 13 de diciembre de 2009

Domingo, trece de diciembre de dos mil nueve





13/12/09


Maravilloso día, así da gusto cumplir años.


" huele a alegría y a un poco de melancolía, ... te va a gustar"

jueves, 3 de diciembre de 2009

HASTA SIEMPRE KIKO :´(


01/10/97 - 03/12/09
Kiko, Kikillo, Kikorro, pesaoooo´, se ha ido para siempre.

Han sido doce años juntos, conocía casi más de mi vida que yo mismo, ha sido amigo, confesor, y muchas veces mi única compañía cuando creía estar acompañado. Vino a mi vida en forma de regalo de Reyes y el mismo día que lo conocí decidí llamarle Kiko y permitir que el me tutease. Desde el primer día demostró sus habilidades para conquistar y apoderarse para siempre de un pedacito de mi corazón, el mismo pedacito que hoy añora y llora su pérdida, que desea arrancar el dolor a dentelladas secas y calientes.

Me dijeron que fue indoloro, que se quedó dormido y tranquilo, se que echó de menos que estuviera a su lado para que le acariciase mientras le vencía el sueño y creía correr libremente por una verde pradera, se que a pesar de todo me perdonará y allá donde ahora esté aguardará como siempre pacientemente a que llegue a su lado y salgamos a pasear.

Empiezan a llegar los recuerdos desde que lo conocí, el pequeño león con los dientes de leche más afilados que jamás haya conocido fiera alguna, los quejidos de su primera vacuna, sus carreras por el césped, su alegría, su energía... Más tarde llegaría Juan a nuestras vidas y Kiko le protegía como muestran las pruebas gráficas que guardo en la cajita de los pequeños tesoros, más tarde Alberto, haciéndose amigo de ambos a pesar de todas las “perrerías” que los dos pequeños enanos hacían al que ya era como su hermano mayor.

Nunca sabía cuando estaba malo o donde le dolía exactamente por que nunca se quejaba, recuerdo sus “caras” tenía una para cada ocasión, era un emoticono andante, la alegría expresada en el movimiento de su rabo como las aspas de un helicóptero a punto de despegar del suelo, sus cariñosos besos en forma de lametazos de los que tanto huía, su obediencia elevada a la máxima expresión excepto cuando una perra se cruzaba en su camino, era entonces cuando por un momento la amistad que nos unía quedaba temporalmente estancada, no existía amo ni silbidos ni nada de nada, sólo tenía ojos para su “amada” y llegados a ese punto lo de menos era el tamaño, todavía lo recuerdo encaramándose a aquella pastora alemana que le sacaba cuatro cuerpos, el pobre acabó sus días virgen pero se llevó más de un calentón, como aquel que me trajo de cabeza por que un día al despertar estaba debajo de la cama y no había forma de que saliera por que no podía moverse, después del tremendo susto el veterinario informó que lo sucedido había sido fruto de un calentón que le había inflamado de tal forma sus partes que le impedía moverse. Lo dicho...... pura testosterona de podenco portugués de raza enana que era como a los reyes les dijeron que era su raza si bien el veterinario posteriormente confirmaría que bien cabría la posibilidad que en la tercera generación de sus antepasados hubiera podido existir la implicación de algún podenco pero de ahí a que fuera portugués y enano había un trecho.

No le gustaba viajar, hasta que le cogió el gustillo, al principio siempre se mareaba y había que darle su pastillita como a los niños, la primera vez que se la di el veterinario dijo que sería suficiente con media pastilla pero como el viaje era largo y sinuoso decidí darle una entera, tardó dos días en despertar, me llevé un susto de muerte, pensaba “dios mío me lo he cargado” , con el tiempo y más bien a la fuerza llegaron a agradarle los viajes y dejo de marearse aunque cinco minutos antes de llegar al destino como si llevase un gps incorporado y supiese con antelación cual iba a ser el mismo, empezaba a llorar y a gemir queriendo salir el primero de todos a correr libre nada más parar el coche.

Casi nunca ladraba y cuando lo hacía era por que oía ruidos extraños, como aquella vez que impidió que robaran en mi casa, cuando llegué y me encontré la puerta de entrada destrozada pensé que habían conseguido entrar y le habían hecho algo por que yo no podía pasar, le llamaba y no me respondía, cuando al fin el cerrajero consiguió abrir la puerta el perro estaba agotado, se había tirado según un vecino más de una hora ladrando sin parar intentando advertir de lo que pasaba, el gilitonto del vecino me dijo “ya me extrañaba a mi que Kiko ladrase, si nunca lo hace”

Simpatizaba con el Atleti, por que cuando yo cantaba un gol él ladraba (antes dije que ladraba poco ¿verdad?) además en parte su nombre hacía mención a Francisco Narváez “Kiko Gol” no soportaba a los madridistas por que el año que, maldita sea la hora, se les ocurrió ganar la séptima un energúmeno tiro un petardo que fue a caer justo al ladito nuestro mientras paseábamos, desde entonces Kiko cogió miedo a los petardos y el energúmeno me cogió miedo a mi.

Odiaba el agua, lo que me hacía pensar que efectivamente algo de antepasados portugueses si iba a tener, era un espectáculo verle andar pegado a las paredes cuando llovía, se raspaba el lomo y hasta creo que se llegaba a hacer daño con tal de que ninguna de sus patas tocasen una mínima parte de la zona mojada que para el era como la zona prohibida, la zona de no regreso, bañarle era un espectáculo pero era tan bueno y tan obediente que se dejaba hacer con carita de pena y al final terminábamos todos contentos y... empapados.

Nunca oí a nadie, nunca, que dijera algo malo de Kiko. Si hubiera una iglesia cristiana de perros no me cabe la menor duda de que Kiko sería beatificado y canonizado ipso-facto, se celebrarían todos los tres de diciembre romerías caninas en su honor acompañadas de albóndigas de buey y verduras y regadas con agua de manantial en abundancia, se construirían esculturas, se abrirían talleres de adiestramiento con su nombre, canódromos, se le rezarían plegarias para los males de amores, para tener paciencia, para reconciliarse con los amos o para ser buenos por que Kiko era BUENO con mayúsculas. San Kiko.

Hoy me murio del alma Kiko, mi amigo Kiko. Hoy hay luna llena. Esta noche me asomaré a la ventana y pediré a la luna que lo acune, que lo protega, que lo guarde hasta que nos volvamos a ver y paseemos nuevamente juntos.

Hasta luego Kiko.