
Nunca vuelve lo que se fue, aunque regrese.
Aplicable a personas, sentimientos, circunstancias, cosas... Es otra forma de decir "ya no es lo mismo".
Muchas son las cosas que han quedado abandonadas en el trayecto de mi vida
Muchas son las pérdidas y pocas las ganancias
Cobardía o quizá costumbre
Cada vez cuesta más levantarse
Reflexiones que no conducen a ningún sitio
El otro día, durante una comida, comentaba que hubo un libro que me marcó en mi adolescencia: "Niebla" de M. de Unamuno. Hace un par de daños lo encontré en un armario de mi habitación y comencé a leerlo de nuevo. Ya no era igual. Lo que su lectura me hizo sentir cuando era adolescente no era lo que me estaba haciendo sentir ahora ya tan cerca del medio siglo, era como si estuviera frente a una opera sin fantasma o ante un lago sin cisnes.
Pero también he de decir que existen personas, sentimientos, circunstancias, cosas..., que aunque se hayan ido siempre están ahí, se van pero siempre están ahí por que ese sentimiento vive desde el primer día que nació, y crece alimentándose de su propia existencia. Esa persona ocupa un pequeño pedazo de ti mismo y mientras vivas, vivirá. Esa circunstancia que ocurrió forma parte de tu mente y la recuerdas con la misma nitidez como puedes recordar una mágica noche de verano bajo la luz de la luna llena.
Son estas últimas con las que soñamos que regresen por que a pesar de estar ahí, presentes, necesitamos su cercanía, necesitamos ver, oir, palpar, vivirlo. Quizá haya que marcarse su regreso como un objetivo por que la única diferencia entre un sueño y un objetivo es simplemente la fecha.
Pasa inexorable el tiempo y algunas de las personas que se han cruzado de una forma u otra en mi camino me hacen aprender con heridas, de esas que en vez de abrirme la piel me abren los ojos, que nunca tengo que esperar a que otros hagan por mi lo que yo puedo hacer por mi mismo. Quizá ese doloroso aprendizaje a lo largo del tiempo me haya hecho ser desconfiado, me haya hecho guardarme para mi mismo mis pensamientos, mis penas, mis inquietudes, guardarme hasta incluso mis alegrias.
El miedo es libre, a veces irracional, nos atemoriza el futuro y nos olvidamos de vivir el presente, de preparar ese presente para que cuando llegue el mañana mejore con creces el hoy. Y ¿el pasado? Hay veces en las que, miro atrás y no se exactamente lo que pasó, sólo se que, desde que pasó, nada volvió a ser lo mismo. Adecuar mi vida al presente, preparar el futuro y si alguna vez pasa por mi cabeza tirar la toalla que sea en la playa.
Una vez vi escrito: "El futuro es el hoy que tanto nos preocupaba ayer".
Pero a veces, sin darme cuenta, me dejo abierta la bragueta del corazón y se me transparenta y a veces también recuerdo que me da miedo que pase algo cuando en realidad lo que debería de darme miedo es que no pase nada.
¿Qué harías si no tuvieras miedo?

