Intenso, así es como he definido a este año 2015 que hoy se
acaba, intenso por que ha sido un año de desafíos personales y profesionales,
de luces y sombras, de encuentros y desencuentros, de lucha y paz, de añoranza
e ilusiones, de recuerdos del pasado e incierto futuro, de inmenso dolor por
las flores perdidas para siempre y de tenue esperanza, de desasosiegos y
alegrías, de pequeños viajes y grandes momentos, de nueva gente y viejos
amigos, de apoteósicos conciertos e incómodos silencios, de lunas rojas y soles
nublados, de mucha abstinencia y noche memorable, de absurdo aburrimiento y
diversiones contenidas, de pequeños retos y grandes resultados, de aburrida e insulsa rutina y momentos
lúcidos, de odiosa incomodidad y
agradable seguridad en uno mismo, de plantas con escasa raíz y de hermosas
flores.
Llega un año nuevo, una ocasión para un punto y seguido, un
punto y aparte, un punto y coma, unos puntos suspensivos, también, como
no, para un signo de interrogación, y
espero que de vez en cuando para un gran signo de exclamación, de una buena
exclamación de las que, desgraciadamente,
abundan cada vez menos, de intentar poner de una vez por todas los
puntos sobre las íes, de acentuar correctamente la vida, seguro que tiempo
también de cometer algún que otro error gramatical que baja puntos pero de esos
que se recuerdan para no volver a cometer, tiempo para anhelos, ilusiones a
corto plazo que a largo plazo no dan resultado, suspiros de los que dejan el
alma reposada, tiempo para ganar tiempo no para malgastarlo, tiempo para
decidir qué, cuándo, donde, con quién.
¡! Hola 2016 ¡!
