
Como quien no quiere la cosa, atrás han quedado las navidades, el mes de enero y si me distraigo un poco más termino el mes de febrero sin pasar por mi pequeño rincón de luz de Luna.
Tradicionalmente, cuando comienza un nuevo año, las personas desean felicidad y buenos augurios por doquier y adquieren compromisos consigo mismos, sinceramente he de decir que este año no me he comprometido a nada excepto a vivir plenamente día a día y es que eso de comprometerse a hacer cosas de las que no sabes a ciencia cierta si serás o no capaz de hacer en un corto o amplio espacio de tiempo a veces puede resultar deprimente así que este año he preferido comprometerme según van llegando las necesidades, será la edad o quizá más bien la experiencia.
Teniendo ya superado con nota lo de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un blog, me he centrado en temas más mundanos como el de volver a hacer deporte, así pues, cansado de los deportes extremos que hasta ahora he venido practicando tales como el mus o el futbolín, me surgió una oportunidad que no podía desaprovechar y he comenzado mis primeras clases de “pádel” , un deporte que consiste básicamente en golpear una pelota entre cuatro paredes con una raqueta tipo queso gruyere de mango corto y con una cintita como la del mando de la wii, vamos que se trata de un deporte con mucho menos riesgo que los que venía practicando hasta ahora aunque un poco más estresante por que a veces incluso hay que desplazarse corriendo. Mi monitor, que es tocayo mio y, creo que por eso tiene cierta benevolencia conmigo, me dice que salvo que adopto una posición rígida, muñequeo, cojo la pala como si fuera una sartén y golpeó demasiado fuerte a la pelota, no está todo perdido, hay posibilidades (pocas, pero hay) que de aquí a final de año pueda conseguir jugar con el un partidillo contra un par de chavales del juvenil A del Colegio Menesiano. ¡!Estamos trabajando en ello!!
La verdad es que desde que empezó el año, con tantas vacaciones, festividades, cumpleaños, traeme-dame-vetes y actividades varias me ha quedado poco tiempo para dedicarle a la luna y sinceramente, lo echaba ya un poquito de menos, pero he de decir que me siento bien, alegre, vital y con un buen grado de optimismo (incluso jugando al pádel) y es que ahora tengo y puedo recordar razones para vivir sonriendo
Estar enamorado del amor
La belleza de una mujer desnuda
Aprender a volar, no sólo planear
Inventarse un idioma y usarlo
Los desayunos con tostadas de amor y mermelada de pasión
Un lugar reservado en la cama donde ser guardián de su entrepierna
Crearme a mi mismo desde un lienzo en blanco
Un mantel mojado de coca cola en un cumpleaños
El crujir de las hojas bajo los pies por caminos perdidos
La suavidad de unas manos sobre el pecho
El pequeño choque de sus dientes contra los míos
Saber que la vida es un poco más fácil cuando se escribe
Orgasmos
Despertarme con la música de los besos
Ver fotos de hace muchos años
Su número en la pantalla de mi móvil
Sentirme realmente querido
Un beso porque si
Un regalo inesperado
Ser consciente de que tras el invierno llega la primavera
Recordar León y desear volver con su coche o con el mio
Regar las plantas de plástico
Cocinar en el dormitorio a fuego muy lento hasta alcanzar el punto de ebullición
Sentir, soñar, hacer proyectos, disfrutar de las ilusiones
Viajar juntos hasta la luna y pasear por ella cogidos de la mano
Tener tantas ganas de que llegue mañana que no quiero que hoy termine nunca
TÚ