
Cuando continuan amaneciendo días como hoy en los que el sol juega al escondite inglés, la lluvia cala las emociones y el frio congela los pensamientos, días en los que la primavera se siente como una tímida quinceañera a quien le ruboriza mostrar su rostro, días en que el gris es el color predominante del arcoiris, dias en que la tristeza sobrevuela el campanario de mi vida donde la alegría ha instalado su nido e intenta apoderarse de sus crías, esos días intento recordar textos como los que el poeta Mario Benedetti nos dejó escritos; es, tras su lectura, cuando reflexiono y opto por defender ardientemente lo que tanto tiempo me costó conseguir: recuperar mi derecho a la alegría.
DEFENDER LA ALEGRIA
COMO UNA TRINCHERA,
DEFENDERLA DE LA RUTINA
Y DEL ESCANDALO,
DE LAS AUSENCIAS
TRANSITORIAS Y DEFINITIVAS
DEFENDER LA ALEGRIA
COMO UN PRINCIPIO...
DE LAS DULCES INFAMIAS
Y GRAVES DIAGNOSTICOS
DEFENDER LA ALEGRIA
COMO UN DESTINO,
COMO UNA CERTEZA,
DEFENDER LA ALEGRIA
COMO UN DERECHO...
... Y que siga lloviendo
