lunes, 16 de noviembre de 2009

ESPACIO



Si cargamos con el peso de cosas que en el pasado fueron importantes pero que en el presente únicamente ocupan un espacio inútil en la mente nos perderemos espacio para vivir, sentir........

Limpio mi vida comenzando por las amplias salas y terminando por los pequeños rinconcitos permitiéndome así disfrutar plenamente el presente. Limpio y descubro un inmenso espacio para las ilusiones, las emociones, los sentidos, el amor, el placer de lo cotidiano y el éxtasis de lo extraordinario, un espacio para ser compartido por quien yo decida que merece la pena ser compartido, un inmenso espacio virgen que día a día, poco a poco, pasito a pasito se va llenando de aquello que me hace ser feliz.
--------

Cuenta la leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas de los Himalayas, un buen día uno de los monjes guardianes amaneció sin vida..Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo.
Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevarlas a cabo.
El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quien ocuparía el honroso puesto de Guardián.
El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo:
- “He aquí el problema.”
- “Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva.”
Los monjes se quedaron como petrificados, en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas…
En momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y ... Zass! destruyó todo de un sólo golpe.
Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:
- “Alguien se ha atrevido no sólo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro nuevo Guardián del Monasterio".