jueves, 15 de julio de 2010

ILUMINADA







Iluminada, a punto de cumplir los 90, decidió que, tras casi veinte años, tenía que poner al día a Blas y decidió reunirse con el dejando el poso del recuerdo en cada uno de sus nueve hijos. En mi, su nieto, también deja el recuerdo de imágenes de lo que fue una gran madre, abuela, bisabuela, de una mujer sencilla, humilde, trabajadora, de firmes convicciones religiosas, de una prodigiosa mente sobre la que ni el maldito cáncer pudo hacer mella, de una mujer que en mayor o menor medida deja huella en toda aquella persona que la conoció en vida.


Tardes de verano amenizadas con comentarios tras la lectura de “El Promotor”, tiempo dedicado a desenmascarar unos cuantos cacahuetes o a jugar una brisca, mañanas arrancando alubias de tres en tres surcos en las que me empecinaba en hacer ímprobos esfuerzos para no quedarme rezagado de ella, sombrero de paja, tortilla de patata con cebolla y cocido, mucho, mucho cocido. Memorable aquella nochevieja en la que a punto de que Sabrina nos deslumbrase enseñándonos uno de sus maravillosos pechos, se levantó lentamente de la mesa se acercó a la televisión y la apagó dejando a todo el género masculino con cara de lelos, sus andares de una mujer trabajadora del campo que con el paso del tiempo fueron derivando en una sempiterna cojera hasta acabar postrándola en una silla de ruedas, su pequeño dialecto acunado con el paso de los años como cuando ordenaba no dejar la luz encesa o encetar aquella u otra vianda, los paseos por el campo, las visitas a la casa vieja para coger huevos, dar de comer a los conejos, o regar el huerto, las tardes repasando fotos en blanco y negro, las advertencias sobre el pozo de la otra casa, lo coqueta que era y como siempre se ocupaba de salir guapa en las fotos, el costurero que siempre guardaba bajo el escaño, sus plantas, las pastas que guardaba para las visitas, sus chascarrillos, los inviernos junto al brasero de la cocina, pero sobre todo esos besos que sólo las abuelas saben dar y que ya tanto echaré de menos cuando vaya por León.

1 comentario:

  1. No he llegado a conocerla, pero viendo la familia que tiene se sabe que ha sido UNA GRAN MUJER.

    Bechitos

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