jueves, 25 de abril de 2013

Proclamo



El pasado 23/02/09 di un fuerte golpe de estado a mi vida que desde entonces me ha permitido vivir plenamente de tal forma que los buenos momentos son muchísimo más buenos porque se disfrutan, se sienten y se viven en toda su plenitud, pero también los malos son más malos porque se viven, se sienten sin aditivos ni colorantes y sobre todo y lo más importante: se afrontan y duelen sin que exista anestesia alguna que lo impida.

Es seguro que desde entonces no haya tenido otra preocupación que la de "simplemente" vivir, pero el tiempo transcurrido desde entonces y las circunstancias me han hecho ver que he descuidado y no me he preocupado ni ocupado de conocer a la nueva persona que desde entonces nacía. He visto pasar por delante de mí mis propias virtudes y mis propios defectos sin otra ocupación que simplemente esa: verlas pasar, pero no me he dedicado a potenciar mis virtudes, a sentirme orgulloso de ellas, cuidarlas y mimarlas y tampoco me he ocupado de corregir mis defectos, de mirar en mi interior y ni tan siquiera intentar buscar una solución para los mismos.

Con el paso del tiempo me han ido inculcado, aunque yo no compartiese la idea, que la gente no cambia y me hastían las conversaciones en las que se dicen que a tal o cual edad es ya imposible cambiar. Como ayer postee: "lo único imposible es aquello que no intentas". La mayor muestra de que una persona puede cambiar la tengo en la misma que escribe estas líneas y no he sido consciente de que he sido capaz de lograr todos los propósitos que me he propuesto. Hoy por hoy algunos de esos propósitos se encuentran completados, otros en construcción, otros en inicio y alguno que otro en proyecto de ejecución.

Llegó un momento en que me aconstumbré y me acomodé a vivir sin más aliciente que precisamente ese, sin querer darme cuenta que llegó un momento que no disfrutaba y que mi amargura interna, que se había ido acumulando con el paso del tiempo al haberme despreocupado de mi mismo, explotaba y hacía añicos ilusiones propias y de terceros.

He sentido desasosiego, ansiedad, pánico...

No quiero que mi vida se convierta en un tunel sin luz, no me lo puedo permitir y para ello necesito ocuparme de mi mismo, implique el esfuerzo que implique y suponga el tiempo que suponga. Se que no será fácil pero también se que el resultado merecerá la pena y estaré orgulloso de decir y sobre todo de sentir que nuevamente alcancé mi objetivo y que otro pequeño, o gran, golpe de estado en mi vida se ha instaurado definitivamente en ella y proclama mi derecho no sólo de vivir sino de disfrutar de la vida, de hacer que la vida de los que me rodean y quieren sea más agradable, de vivir y sentir intensamente y no desaprovechar ni un solo instante más de mi existencia con tristezas sin sentido, preocupaciones de las que no me ocupo, amarguras que destruyen  y silencios que alteran el alma y que desde hoy quedan abolidas.

En Madrid, a 24 de abril de 2013
El único dueño de mi ser.

(Esta noche hay Luna Llena)


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